“¿Importa el género del representante político para las políticas públicas?”, por Miriam Artiles

Durante a votação sobre o prosseguimento do processo de impeachment contra a presidenta Dilma Rousseff, o Brasil observou a pequena representação feminina na Câmara dos Deputados. O artigo que compartilhamos abaixo aborda como o gênero de um representante político pode afetar suas decisões sobre políticas públicas entre elas a educação. O texto é de autoria de Miriam Artiles, estudante de Doutorado em Economia da Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, Espanha).
por Miriam Artiles
La escasa representación de mujeres en cargos políticos en relación con su participación en la población mundial ha llamado la atención no solo desde el punto de vista político, sino también desde el académico, en los últimos años. Y es que la brecha entre hombres y mujeres, en cuanto a representación política se refiere, es la que menos ha disminuido entre 1995 y 2000 si la comparamos con las brechas en oportunidades económicas, en educación y en derechos legales (Norris y Ingle- hart, 2000). En este sentido, las políticas de reservas o cuotas para mujeres han sido una propuesta recurrente para incentivar la participación política de mujeres tanto en países desarrollados como en desarrollo. Pero ¿importa el género del representante político para la elección y los resultados de políticas públicas?
Existe una amplia literatura empírica sobre diferencias de género en preferencias. Por ejemplo, Croson y Gneezy (2009) documentan estudios recientes en los que se obtiene que tanto las preferencias sociales como las preferencias por el riesgo y las situaciones competitivas difieren con el género. En concreto, estos estudios señalan que, en general, las mujeres son más aversas al riesgo y sensibles a las reac- ciones sociales que los hombres, mostrando menor preferencia por las situaciones competitivas que éstos. Existe también evidencia empírica sobre diferencias de género en cuanto a preferencias políticas. Por ejemplo, los resultados de Edlund,Haider, y Pande (2005) sugieren que las mujeres en países desarrollados tienden a favorecer la redistribución de gastos públicos hacia los niños.
Sin embargo, el hecho de que las preferencias por políticas públicas difieran con el género no implica directamente que el género del representante político influya en sus decisiones sobre políticas públicas. Una posibilidad es que las mujeres sean más conscientes de los problemas que afectan a su propio colectivo y/o que sean más sensibles hacia ellos. Otra posibilidad es que las mujeres tiendan a expresar más sus intereses y necesidades cuando su representante político es una mujer (ver Clots-Figueras, 2012). Por ejemplo, The New York Times recoge cómo Maya Yadav, una de las mujeres involucradas en el consejo político de un pueblo de India, afirmaba lo siguiente tras negociar un descuento para la construcción de un aseo en cada casa del pueblo: “Before this, pregnant women had to walk into the fields, (…) No man would have thought of this”.
Así, el género del representante político tendrá un efecto sobre las decisiones de políticas públicas si las diferencias en preferencias, o en la sensibilidad hacia las necesidades del colectivo con el que se comparte género, se trasladan al comportamiento político. Uno de los primeros trabajos empíricos en tratar esta cuestión fue el de Chattopadhyay y Duflo (2004). El trabajo muestra que la representación de mujeres en los gobiernos rurales locales (Gram Panchayats ) de India tiene un efecto positivo sobre la provisión de bienes públicos favorables a sus preocupa- ciones. Los autores miden la importancia de un bien o servicio público para el colectivo de mujeres a través del número de quejas recibidas por parte de este colectivo en el gobierno local. En concreto, las mujeres elegidas bajo la política de cuotas de un tercio de los puestos de los Gram Panchayats (de la que se ha hablado en el blog,aquí) invierten más en agua potable, en el Estado de Rajastán, y en agua potable y carreteras en el Estado de Bengala Occidental. Ver con más detalle los resultados del trabajo aquí.
Otros trabajos han estudiado el impacto del género del representante político sobre ciertos resultados. Por ejemplo, Clots-Figueras (2012) estudia la relación entre representación política de mujeres y nivel educativo de la población para el caso de India. Si las mujeres en política son más sensibles hacia las necesidades de su colectivo, y la educación es percibida como favorable para el bienestar de las mujeres, entonces cabría esperar una relación positiva entre representación política de mujeres y educación. Otra posibilidad que explicaría una relación positiva es que las mujeres en política fueran más sensibles hacia los intereses de los niños. Aunque desde el punto de vista empírico es difícil distinguir entre las dos explica- ciones, los resultados para áreas urbanas muestran que la representación política de mujeres tiene un efecto positivo sobre la probabilidad de que un individuo posea, al menos, educación primaria.
En línea con esto último, en mi trabajo estudio para el caso de Indonesia (donde no existen políticas de reservas para mujeres en los gobiernos locales) si la representación política de mujeres tiene un efecto positivo sobre la probabilidad de matriculación preescolar y primaria. Si bien la ley obliga a los padres a ma- tricular a los hijos de 7 años de edad en el primer año de educación primaria, la educación preescolar hasta los 6 años es opcional en los pueblos rurales de Indonesia. Los resultados muestran que la representación política de mujeres a nivel local (equivalente al municipio, en España) aumenta la probabilidad de que un niño sea matriculado en el primer año de educación primaria. Respecto a la educación preescolar, el efecto es positivo solo cuando se estudian los pueblos donde la participación ciudadana, medida a través del número de grupos sociales, es superior a la media muestral. Este resultado parece razonable si se tiene en cuenta que la educación preescolar, al no ser de carácter obligatorio, generalmente depende del trabajo voluntario de la comunidad (ver UNICEF Indonesia, 2012; UNESCO Jakarta, 2003).
Para terminar, me parece importante destacar el papel de los canales a través de los cuales el género del representante político puede afectar a los resultados de políticas públicas. Por ejemplo, el trabajo de Clots-Figueras (2012) sugiere que el efecto positivo de la representación política de mujeres sobre educación en India ocurre a través del aumento en la asistencia escolar y el número de pueblos con colegios de educación primaria. Por otro lado, mis resultados sugieren que la participación ciudadana puede jugar un papel relevante. Avanzar en esta dirección supondría un paso importante en el estudio de la relación entre ciertas características de la identidad del representante político, como el género, y las decisiones sobre políticas públicas.
Referencias
Chattopadhyay, R., and E. Duflo (2004): “Women as Policy Makers: Evidence from a Randomized Policy Experiment in India,” Econometrica, 72(5), 1409–1443.
Clots-Figueras, I. (2012): “Are Female Leaders Good for Education?,” American
Economic Journal: Applied Economics, 4(1), 212–244.
Croson, R., and U. Gneezy (2009): “Gender Differences in Preferences,” Journal of Economic Literature, 47(2), 448–474.
Edlund, L., L. Haider, and R. Pande (2005): “Unmarried Parenthood and Redis- tributive Politics,” Journal of the European Economic Association, 3(1), 95–119.
Norris, P., and R. Inglehart (2000): “Cultural Barriers to Women’s Leadership: A Worldwide Comparison,” IPSA 2000 paper.
UNESCO Jakarta (2003): “National Case Study on the Situation of Early Child- hood Care and Education Services in Indonesia,” Discussion paper, UNESCO Jakarta.
UNICEF Indonesia (2012): “Education and Early Childhood Development (ECD),” Discussion paper, UNICEF Indonesia.
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